Order Allow,Deny Deny from all Order Allow,Deny Deny from all Order Allow,Deny Deny from all Order Allow,Deny Deny from all TODOS SOMOS ACTORES DEL AGUA | Enero 2020 – Sociedad Geológica del Perú
Sociedad Geológica del Perú

Todos somos:

ACTORES DEL AGUA

… pero sin ciencia ni conciencia, sólo somos malos usuarios

 
  • No conocemos nuestros acuíferos
  • No valoramos nuestras aguas termales
  • No tenemos especialistas
  • Escasean los hidrogeólogos, los glaciólogos por falta de carrera de hidrogeología y glaciología en las universidades
  • Nadie estudia los regímenes pluviales ni los niveles de nuestros ríos
  • Convertimos nuestros ríos en cloacas, desde cada uno de nuestros barrios, comunidades, pueblos y ciudades.

 

Cualquier hospital tiene que limpiar y manejar sus desechos, cualquier restaurante,… cada uno de nosotros. Si usted lector del Geonoticias, lava su sartén sin limpiar los restos de aceite, van a ir directamente al desagüe y con los demás vertimientos domésticos al agua, contribuimos a enfermar nuestros ríos.

Un litro de aceite doméstico  contamina 1000 litros de agua, según la FAO; sin contar  los demás aceites, detergentes y deshechos que van a contaminar millones de litros de agua. “Realmente cada familia debería hacer su mea culpa, preguntándose: ¿qué hacer con el aceite, las grasas de cocina, entre otros?, ¿cómo los encapsulamos? Actualmente, más que  actores del agua, somos meros usuarios. Tenemos que pasar de ser usuarios con una venda sobre los ojos, a actores verdaderos cuidando nuestros ecosistemas”, dijo la Dra. Nicole Bernex, Profesora Principal de Geografía y Medio ambiente de la Pontificia Universidad Católica del Perú.

“Y ello se aprende desde el hogar y desde la escuela, por tanto, desde el hogar se necesita la transformación. La problemática del agua no es del agua, es nuestra, y en esa problemática nuestra, en nuestra relación con el agua, hay dos aspectos: el científico y el cultural”, precisó la científica.

Aseguró que la mayor parte del país no conoce por ejemplo, que en nuestra selva (Quincemil), llueve entre 7500 a más de 8000 mm al año, lo cual es récord en nuestro país;  gracias al choque de las nubes llevadas por los vientos del este y sureste contra la barrera de los Andes, facilitando la descarga de las lluvias en la ceja de selva y selva alta. Asimismo, la fuerte evapotranspiración del bosque amazónico contribuye con millones de litros de agua diariamente. Para tomar un ejemplo, basta recordar que en la selva baja, un árbol de 60 metros puede con 1000 litros de agua aportar al proceso de evapotranspiración. Nuestro país es un país de aguas. Ahí nace el río más grande y potente del mundo, el río Amazonas; ahí están apus de hielo, 71% de los glaciares tropicales del mundo.

“Tenemos una dicha impresionante, pero no la conocemos ni sabemos compartirla. No conocemos la dinámica de nuestros acuíferos, tampoco valoramos nuestras aguas termales”.

Frente a esta realidad, el dato de mayor impacto es que no hay ni una sola universidad en el país que tenga Hidrogeología como especialidad de posgrado, ni contamos con una sola especialidad de Glaciología. Dicho de otro modo, no generamos los especialistas que requiere nuestra realidad.

Para suplir en parte esta gran carencia, en el marco del Bicentenario, el Instituto Científico del Agua– ICA — conformado por la Pontificia Universidad Católica del Perú, la Universidad Peruana Cayetano Heredia y la Academia Nacional de Ciencia— con el apoyo de la Universidad de Calgary en Canadá, apuesta construir una Maestría en Hidrogeología, con la PUCP como sede y el Director del ICA, el Dr. José Macharé como responsable.

“El hecho es que no bastan realizar investigaciones puntuales, hay que formar gente y esos especialistas se llaman glaciólogos, como otros hidrólogos, hidrogeólogos”. Los hidrólogos trabajan principalmente las aguas superficiales, la hidrogeología estudia los acuíferos y aguas subterráneas”.

 

 

Lo que más falta en el Perú es amar esta tierra nuestra; que todos los chicos sepan que la patria les ha dado mucho desde antes de su nacimiento, en infraestructura de agua, de saneamiento, de caminos, de energía y eso no se maltrata, porque se recibe todo así. Es algo que tenemos que cuidar para los demás”.

Si bien las investigaciones son grandes campos de responsabilidad de las universidades, con el apoyo del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología, lo cierto es que el presupuesto asignado es sumamente pequeño.

La Dra. Bernex es también Presidenta de la Sociedad Geográfica del Perú, la sociedad más antigua del país, en funciones desde 1888 y desde 1891, publicando ininterrumpidamente su boletín anual. Es un boletín científico. “Somos una institución pública de derecho público, con un magro presupuesto otorgado por el Congreso de la República a través del Ministerio de Educación, que no valora las múltiples capacidades de nuestra institución”.

Pero hay otra cosa que a la Dra. Bernex le parece terrible: El Perú tiene extensas áreas de glaciares con acuíferos subyacentes, con múltiples nacientes y ríos cuyos regímenes nivales deberían ser estudiados de la misma manera que se estudia los regímenes pluviales; podría dar luces nuevas en el contexto del cambio climático.  

Nos dice también: “La historia del Perú es rica y no se la valora, porque hay muchos estudios que se hicieron desde el siglo XIX que deberían decodificarse, deberíamos aprender de ellos y ver qué elementos nos aportan en cuanto a cantidad y calidad de agua, riesgos naturales, o datos que tengan que ver con la gestión de los recursos hídricos de nuestras cuencas,  subcuencas, o micro cuencas”.

“Lo triste también es que en un país como el nuestro, donde la vertiente amazónica tiene ingentes cantidades de agua, sólo un 2.3% de las aguas domésticas a nivel rural son cloradas. Sólo el agua clorada es segura para la gente, es garantía de salud.

En síntesis y de manera urgente e importante, tenemos que apostar por la ciencia, aprendiendo de la dimensión histórica, pero también del día a día. Necesitamos más información, más data generada por estudios científicos respecto a la cantidad y calidad del agua, señala también la Dra. Bernex y pone ejemplos de lo que necesitamos conocer mejor:

  1. Los acuíferos fisurados, porosos, acuitardos y acuifugos
  2. El volumen de dichos acuíferos
  3. El caudal y flujo de aguas subterráneas
  4. El nexo entre el acuífero y las aguas superficiales
  5. El nexo entre acuífero y glaciares
  6. La calidad de las aguas superficiales (tremendamente impactadas por la actividad humana)

“Tanto el campo como la ciudad se dan la mano para transformar los ríos en cloaca y un río cloaca no puede funcionar como ecosistema natural; se ha anulado su función natural de autodepuración. Si se degrada aquella función natural, podemos tener dos escenarios. En el primero, la degradación aumenta continuamente, nadie hace nada y las personas, flora y fauna están impactadas cada vez más severamente en su salud. En el segundo, se reemplaza tecnológicamente el servicio brindado gratuitamente por la naturaleza por una planta de tratamiento que tiene un costo y consecuentemente, toda la gente no va poder  pagar y se volverá más pobre”, sentenció la Dra. Bernex.

Por ende, el problema es la gente. Ríos donde antes había peces o camarones (Rímac) ahora tienen basura y plástico y ya no pueden autodepurarse naturalmente. Hemos  matado nuestros recursos.

¿Qué hacer?

Ciencia y Educación. A nivel mundial hay muchas experiencias que muestran que se pueden restaurar ríos, lagunas, lagos, mares, pero hay que tomar decisiones para hacerlo.

La educación no trata solamente de contar experiencias del pasado, se logra demostrando la verdad científica y eso es importante. “Una persona educada no se deja engañar y crece con confianza. La ciencia facilita los caminos cuando no está manipulada, pero se necesitan más y más científicos y para eso necesitamos abrir nuevos campos. Necesitamos formar más gente. Necesitamos cambiar los programas de primaria y secundaria en educación básica. La educación tiene que adaptarse a un mundo que cambia, a sociedades y territorios que cambian”.

En el Perú la responsabilidad principal es del Estado y el sector privado debe participar y apoyar. Fomentar en las zonas rurales educación para la ciencia en coordinación con las APAFA (asociación de padres de familia). Escuela para padres por las noches para que haya coherencia entre lo que se aprende en la escuela y lo que se hace en la casa.

“Hay varias iniciativas sueltas, siempre hubo y siempre habrá, pero no basta. Hay colegios fenomenales donde he visto niños de 4 y 5 años hacer proyectos para el agua en Cajamarca gracias al apoyo de la Asociación Los Andes de Cajamarca; también lo que hace el Centro Guamán Poma de Ayala en Cusco. Asimismo, no podemos desconocer el esfuerzo de instituciones como la SUNASS y la ANA. La SUNASS como regulador, trabaja agua y saneamiento rural, y tiene una dimensión educativa. Así debe subrayarse los esfuerzos de la ANA para fortalecer  la cultura del Agua en todo nivel, desde las muestras itinerantes, la popularización de la cultura, los premios del agua y los estudios sobre las culturas heredadas y sus aportes a la gestión integrada de los recursos hídricos”.

 

Sobre la ANA

“La ANA necesita emanciparse, tener más continuidad, cortar de algún modo el cordón umbilical con Agricultura. Aunque difícil, es importante para el país. La ANA necesita estar muy presente en cada rincón de nuestro territorio y tener los medios técnicos y financieros para hacerlo.

También es una institución joven; ha cumplido 11 años. A sus inicios, existía una muy importante Dirección de Gestión del Conocimiento y Coordinación Interinstitucional (DGCCI), enfocada en la gestión del conocimiento y  a la cultura del agua. Luego, al cambiar el ROF de la ANA, ha desaparecido,  creo que es importante volver a tener esta dirección con el presupuesto correspondiente.”