GEONOTICIAS | EDITORIAL –Julio-Agosto


GEONOTICIAS  |  EDITORIAL –Julio-Agosto

La profesión y la ciencia no se pueden desarrollar en un país sin orden

Por Andrés Quiroz, Presidente del Consejo Directivo de la SGP

 

El mes de julio ha sido largo en sucesos que se han prolongado hasta esta primera quincena de agosto.  Tres acontecimientos marcaron en particular a la geología, al ejercicio de la profesión y a nuestra realidad nacional.

Uno de ellos es sin duda Tía María, o lo que se traduce en una violación progresiva de los derechos constitucionales. Tía María es un ícono en la lucha de un grupo de antimineros en su estrategia por destruir la base productiva del Perú, atacando su mayor fortaleza que es la producción minera y dentro de ella, la minería de cobre.

Las instituciones profesionales, las universidades y los colectivos de profesionales, ya se están manifestando ante un Estado débil y dividido, donde un Ejecutivo no toma acción para defender el estado de derecho ni las libertades democráticas, y un Legislativo que no se manifiesta y está a la espera de un error del Ejecutivo para liquidarlo. En esta edición, la SGP publica su posición al respecto y reproduce varios comunicados de grupos e instituciones profesionales como los de la UNI, o la Universidad Nacional de Moquegua, entre otros.

Otro acontecimiento es el deslizamiento de una parte del acantilado de Lima a la altura del distrito de Magdalena, distrito que en tiempos del alcalde Francis Allison, dio licencia de construcción a edificaciones anti-técnicas al borde del acantilado y en contra de todas las recomendaciones técnicas. Sabemos sin duda, que a mediano plazo terminarán colapsando, en particular cuando se produzca el mega-sismo que los especialistas del IGP pronostican ocurrirá en Lima.

El acantilado, que ofrece un hermoso paisaje natural a la bahía de Lima, nuestra capital, y que debería ser declarado Patrimonio Paisajístico Nacional, viene siendo así afectado en su estabilidad por numerosos actos que lo debilitan, tales como el riego indiscriminado de jardines en su borde; la depredación de los travertinos en su base que actuaban como un cemento natural; excavaciones con maquinaria pesada para “limpiar la base del acantilado”, debilitando su talud natural; construcciones en su  borde que generan una sobre carga que lo debilita aún más, y por último, el estacado colocado en su parte superior para anclar y soportar el enmallado, que generan una línea de debilidad adicional.

Nos preguntamos si todo esto, ¿será sólo necedad o corrupción?

El ejercicio profesional y la ciencia no se pueden desarrollar en un país sin orden, sin ley, plagado de corrupción. Por ello, el presente Editorial, terminadas las Fiestas Patrias, nos lleva a comentar estos hechos, alejándonos de los temas puramente geológicos.

Sin embargo, a pesar de todo, miramos el futuro con optimismo, porque un tercer acontecimiento nos devolvió la esperanza: Los Panamericanos Lima 2019. Porque este gran encuentro deportivo nos ha mostrado, en contraste, una juventud plena de valores y capacidades, un país rico en tradiciones y culturas, una capacidad organizativa de primer orden y un sentimiento de unidad nacional que alimenta a la mayoría de los peruanos. Sabemos de nuestras capacidades, de nuestro amor por el Perú y estamos convencidos que fortaleciendo nuestras instituciones y uniéndonos lograremos salir adelante.

Los geólogos no desmayaremos en nuestra búsqueda de nuevos recursos para desarrollar la riqueza del país, no claudicaremos en nuestra vocación por la búsqueda de la verdad que alimenta la ciencia y la ingeniería. Y la SGP mantendrá sus compromisos con los geólogos y con el Perú.